No, no, no. Alex no es un mal tipo. Le encantan los vasos de leche fresca, por las mañanas o por las tardes, y sin nada que mancille su color blanco impecable. Escucha además a Beethoven, Ludwig van, preferentemente la Novena Sinfonía, que es la inspiración pura. La que hace a uno perder los sentidos. A Alex le gusta vestir de blanco inmaculado también, y llevar un sombrero de copa elegante, de esos con forma de cilindro. Mira por debajo de unas pestañas encantadoras, Alex DeLarge, y tiene siempre una sonrisa en los labios.
Si no fuera por lo de los sentidos. En pleno éxtasis puede ocurrir que Alex pierda un poco los papeles, y se le pase un poco la mano con la energía. Y que pegue a un anciano o robe a un vagabundo o sodomice a una artista o acuchille a un colega o asesine a una mujer sola en su casa por la noche y con un falo gigante y de plástico. O que, simplemente, se tire él mismo por la ventana, de una altura que por poco ni la cuenta.
Sensibilidad y energía destructiva, ésas son las dos caras de Alex DeLarge. Nada más. Aunque hay otros que tienen otra teoría en esta sociedad, que no lo entiende - tal y como cuenta Stanley Kubrick en La naranja mecánica -: sólo quieren que funcione como un reloj, perfecto y mecánico, y desalmado. Un reloj, pero sin el alma del pobre Alex, que no es un mal tipo. Seguro que no. ¿O sí?
Si no fuera por lo de los sentidos. En pleno éxtasis puede ocurrir que Alex pierda un poco los papeles, y se le pase un poco la mano con la energía. Y que pegue a un anciano o robe a un vagabundo o sodomice a una artista o acuchille a un colega o asesine a una mujer sola en su casa por la noche y con un falo gigante y de plástico. O que, simplemente, se tire él mismo por la ventana, de una altura que por poco ni la cuenta.
Sensibilidad y energía destructiva, ésas son las dos caras de Alex DeLarge. Nada más. Aunque hay otros que tienen otra teoría en esta sociedad, que no lo entiende - tal y como cuenta Stanley Kubrick en La naranja mecánica -: sólo quieren que funcione como un reloj, perfecto y mecánico, y desalmado. Un reloj, pero sin el alma del pobre Alex, que no es un mal tipo. Seguro que no. ¿O sí?
A Clockwork Orange